La chirimoya de Almuñécar es una fuente de propiedades beneficiosas

El clima de Almuñécar y la Costa Tropical de Granada, se puede denominar como subtropical. Se caracteriza por temperaturas estables y suaves todo el año al nivel del mar. Un clima que resulta idóneo para el cultivo de la chirimoya, sin el cual el desarrollo de la vegetación del árbol y su maduración, resultaría inviable.
La Costa Tropical y Almuñécar, es la única del continente europeo que goza de un clima subtropical y en este tipo climático, constituye una excepción dentro del paralelo 37º Norte del globo terráqueo, que se extiende dentro de las costas andaluzas por una franja de unos 85 Km, que va desde el Cabo Sacratif en Motril hasta la desembocadura del río Vélez, en Vélez Málaga.

Chirimoya

La chirimoya es el fruto del chirimoyo, árbol de la familia de las anonáceas. Como en todas las especies de esta familia, éste no es un fruto simple, sino un agregado de frutos adheridos sobre un sólo receptáculo, producto de las pequeñas flores que se fecundan por separado (por escarabajos o por la mano humana). El fruto tiene forma de corazón, con un tamaño similar al del pomelo, y se encuentra recubierto de una piel de color verde, en la que se dibujan unas escamas que recuerdan a las de un reptil. Cada “escama” demarca los límites de cada “frutilla”. La cáscara es delgadísima y frágil. El interior de la fruta, de color blanco, posee una textura carnosa, blanda y de sabor dulce -a veces descrito como una mezcla entre la piña, el mango y la fresa-, alberga numerosas semillas negras que se desprenden con facilidad.

Es un producto típicamente andino. Aunque es tropical, se cría en lugares elevados. Por eso los indígenas del altiplano andino dicen que, aunque la chirimoya no soporta la nieve, le gusta verla de lejos. Y su mismo nombre, en quechua -“chirimuya”-, significa “semillas frías”, por germinar a elevadas altitudes.

El origen de la chirimoya se remonta a los Andes peruanos y las montañas de Ecuador, donde crece espontáneamente, aunque algunos historiadores incluyen también las zonas andinas de Chile y Colombia. Los españoles la denominaron «manjar blanco» cuando la descubrieron en América. Y fueron ellos los que la llevaron a Europa, después a África, y probablemente también a Asia.
Existen alrededor de 50 especies de chirimoyas, de las que únicamente unas ocho son de interés comercial internacional y el resto sólo abastece mercados locales. Por lo general, se identifican por su color, tamaño y sabor. Las más usuales son: verdes (grandes y pequeñas), grises (de aspecto oxidado), y rojas o rosas (las de mayor tamaño). Las verdes pequeñas tienen una pulpa más compacta y dulce que las rojas.

  • Estacionalidad: Este fruto madura en invierno, la mejor época para disfrutar de su sabor y propiedades nutritivas.
  • Porción comestible: 60 gramos por cada 100 gramos de producto fresco.
  • Fuente de nutrientes y sustancias no nutritivas: Hidratos de carbono, potasio y vitamina C.
  • Campaña: La campaña de producción comienza en septiembre y se prolonga hasta mayo.

Valoración nutricional

En comparación con otras frutas, la chirimoya contiene una gran cantidad de carbohidratos (20% de su peso), fundamentalmente azúcares simples como la fructosa.

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